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MEDNATURIS

Enciclopedia de Medicina Naturista

ALIMENTO FUNCIONAL

De modo esquemático puede decirse que son almientos con cualidades que van a más allá del mero efecto nutricional, hacen algo más que alimentar, es decir aportar elementos estructurales o energéticos y favorecen una función específica y beneficiosa para el organismo.
 
Realmente no existe una definición aceptada universalmente sobre qué es o a qué se puede llamar alimento funcional. Sin embargo sí existe un consenso general en algunos puntos básicos, exclusivamente desde un punto de vista operativo y práctico, de modo que podríamos catalogar a un alimento como funcional si:
 
   1. - Ha demostrado científicamente que afecta positivamente a una o más funciones del organismo.
   2 . - La mejora que supone es relevante para uno o más de los siguientes aspectos:
           -  mejorar el estado de salud
           -  producir bienestar 
           -  reducir el riesgo de enfermar

Ver tambien

ALIMENTO PREBIÓTICO, ALIMENTO PROBIÓTICO, PROBIÓTICO

PALABRAS CLAVE: Prebiótico, Probiótico, Simbiótico

DESCRIPCIÓN AMPLIADA

CONTEXTO ACTUAL
 
Si bien, son conocidas desde hace bastante tiempo las cualidades de determinados alimentos en relación con la mejora o mantenimiento del estado de salud, es algo relativamente reciente en nuestro contexto, la presencia en el mercado de tales alimentos presentados ante el consumidor como recomendables, en base, precisamente, a algunas de sus características relativas a la salud, dando un paso más allá de lo puramente alimenticio o calórico.  En relación con este fenómeno podemos comentar algunas circunstancias que podrían influir en que se produzca actualmente un incremento del interés en busqueda y uso del efecto terapéutico de estos alimentos:
  • a) Hoy conocemos mucho más de las funciones de algunos alimentos (o alguno de sus ingredientes) sobre el organismo humano. 
  •  
  • b) Conocemos (cada vez mejor) las relaciones entre alimentación correcta y mejora de la salud o prevención de enfermedad.
  •  
  • c) Podemos ser más selectivos en cuanto a la ingesta de determinadas sustancias o alimentos, de modo que incluso podríamos estimar dietas según fases de la vida o dietas para determinadas patologías o dietas personalizadas según idiosincrasia individual. 
  •  
  • d) En el entorno de las sociedades modernas, se ha venido dando una mayor toma de conciencia y preocupación por la salud, en términos generales.
  •  
  • e) Existe el poder adquisitivo para poder acceder a los alimentos siguiendo el criterio de sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud. 
  •  
  • f) Se está observando, prácticamente de un modo generalizado en nuestro entorno, una mayor prevalencia de enfermedades relacionadas con hábitos de vida no saludables, derivados del ritmo de vida (en el sentido higiénico dietético).
  •  
  • g) Los avances tecnológicos, económicos y de comunicación, han posibilitado la importación de hábitos alimenticios, en un fenómeno de “globalización dietética” que permitiría comer prácticamente los mismos productos en todos los países, independientemente del entorno geográfico, cultural o económico.
Todo ello, junto con alguna característica sociológica y de mercado más, hace que en los últimos años haya adquirido tanta importancia la posibilidad “preventivo-terapéutica” que aportarían los alimentos funcionales.
 
MARCO NORMATIVO
 
Tanto los médicos como los legisladores, han tardado en reconocer esta evolución de la sociedad en relación con el mundo de los alimentos visto desde una perspectiva terapéutica. Y esto ha sido así, entre otras muchas razones, porque:
  1. a) Los médicos hemos exigido unas condiciones de rigurosidad exhaustivas a cualquier sustancia o medicamento antes de poder afirmar si ésta tenía un beneficio determinado para la salud. Pero a la vez, hemos permanecido demasiado indiferentes a la difusión e implantación de mensajes como que un producto o alimento determinado “es bueno para...”, “reduce ....”, “previene ....” etc. sin un criterio bien fundamentado.
  2.  
  3. b ) Los legisladores o las instituciones científicas han tenido que hacer un esfuerzo (de hecho se sigue haciendo) para poder establecer unos criterios homogéneos, consensuados y rigurosos, para regular, justificar o recomendar alimentos por sus características funcionales (no energéticas o calóricas).
El resultado de esta situación es que hoy nos podemos encontrar, más que con unas normas claras, con un marco de referencia compuesto por: recomendaciones de las sociedades científicas, legislación sobre alimentación general y legislación de productos especiales (dietéticos, complementarios, etiquetado, etc). 
 
Para añadir complejidad a estos marcos normativos, todas estas normas o recomendaciones, se tendrían que tener en consideración en el ámbito de cada país, incluso de cada comunidad autónoma y/o en el ámbito de la Comunidad Europea, incluso aunque incluso exista contraposición entre las opiniones, normas o recomendaciones vigentes en cada contexto geográfico
 
PREMISAS BÁSICAS
 
A la hora de catalogar a un alimento como funcional, encontraremos diferencias en las definiciones según el criterio al que más nos ajustemos, o según qué variable resaltemos.  
 
Entre todos los conceptos que se manejan al hablar de alimentos funcionales creemos que existe consenso general sobre algunos puntos y para hablar de alimentos funcionales, hemos elaborado como propuesta de rabajo, un “decálogo” a partir de las siguientes 14 PREMISAS BÁSICAS:
 
1. Los alimentos funcionales deben mantener su naturaleza de alimentos, es decir, no son medicamentos. No se ajustan a presentaciones medicamentosas en pastillas, comprimidos, píldoras, etc. 

2. No se deberán administrar fuera de la dieta.

3. El, o los, efectos que se le imputen tienen que demostrarse a las dosis en que previsiblemente serán consumidos.

4. Si el efecto se vincula a determinado grupo poblacional (niños, diabéticos, ancianos, etc), deberá quedar perfectamente establecido previamente qué características son las que identifican a ese grupo y lógicamente, deberá demostrarse el efecto sobre ese grupo poblacional en concreto al que nos referimos.

5. Deberá quedar establecido que la ingesta del alimento a las dosis recomendables no establece nuevas desviaciones dietéticas como sobreingesta, falta de asimilación de otros alimentos, o interacción metabólica o funcional con otros alimentos o ingredientes

6. Deberían quedar establecidos límites de tolerabilidad, dosis o cantidades, toxicidad y/o efectos indeseables asociados al consumo que se recomienda para obtener el efecto beneficioso perseguido.

7. El alimento no podrá alterar sus propiedades, ni la consiguiente biodisponibilidad de los elementos que lo componen, por el almacenamiento, tratamiento o preparación. 

8. El ingrediente al que se le imputen los efectos deberá estar presente durante toda la vida útil del alimento

9. Si el posible efecto beneficioso de un alimento estriba en uno de sus componentes, éste deberá estar contenido en dicho alimento en la cantidad suficiente como para producir el efecto recomendado.

10. Para recomendar un alimento como funcional, se tomará siempre en consideración el contexto dietético globalmente, así como la relación y la proporcionalidad de alimento con el resto de los componentes de la dieta.

11. Deberá estimarse la capacidad alergénica de los productos recomendados, es decir, su potencial capacidad de provocar reacciones alérgicas en las personas a las que se les recomiende.

12. Cualquier afirmación relativa a los efectos beneficiosos para la salud de un alimento, deberá basarse en una justificación científica según los criterios epistemológicos actualizados. Y deberá tenerse en cuenta información obtenida de: estudios epidemiológicos, de laboratorio, citológicos, bioquímicos, moleculares, estudios basados en modelos animales y estudios tipo ensayos clínicos.

13. La información sobre los efectos beneficiosos deberá establecerse por más de una vía y con aceptación científica general, teniendo en cuenta toda la información disponible, sin excluir aquella que pueda llegar a conclusiones contrapuestas.

14. Debería existir más de un método que permita identificar y cuantificar al ingrediente con efecto beneficioso en el alimento. Además éstos métodos deberían estar suficientemente contrastados y validados.

CANTIDAD y CONTINUIDAD

Es necesario recordar que la vinculación a un efecto beneficioso sólo se produce en la cantidad adecuada y durante el tiempo de ingesta suficiente. Lo que es necesario tener en cuenta sobre todo en los alimentos cuyo efecto conocido sea preventivo. 

El alimento al que se asocia el producto que provocaría un efecto tiene efectos propios cuantitativos y cualitativos a tener en cuenta antes de recomendar un determinado alimento para intentar conseguir un efecto funcional concreto.

ALGUNOS ALIMENTOS FUNCIONALES

.- Leche con vitamina A, vitamina D, ácidos fólico, omega 3, omega 6, omega 9, ácido oleico, calcio,

.- Leches para lactancia enriquecidas con minerales o vitaminas

.- Yogur con vitamina A, vitamina D o con calcio

.- Yogur con probióticos, prebióticos

.- Pan enriquecido con ácido fólico

.- Margarina con fitoesteroles 

.- Sal yodada


 

AUTOR: Grupo de Colaboración Iboga

TERAPIA: Dietética

ÁREA TEMÁTICA: Nutrición

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